Un par de pasos.

Siempre corriendo para los lugares que no son. Algunos parece que son espejismos, otros parece que me convierten en espejismo; se deshacen a medida que te acercás o hacen que te deshagas mientras más querés estar ahí. Al final, cuando me dijeron "vos para esto no estás", me parece que se referían a algo más general: no estoy para correr, no que no estoy para correr en esa dirección. Entonces salgo a caminar. Deambulo, dirán. Es mejor así: sin dirección, pero perseverante.

Anoto cosas en el celular, cosas para después o direcciones de lugares que me gustan. Eso último se siente prometedor: son como islas postergadas, viajes potenciales; King Kong estará en alguna. Como sea, son lugares a los que volver, pero mientras más procrastino visitarlas menos "volver" y más "ir" va a ser visitarlas. Es como improvisar escritura; es como conversar en forma de pasos, digo, caminar a la noche. Es, también, uno de mis momentos favoritos para pensar. Todas las cosas concuerdan en que es de noche y confabulan para encontrarse en ese estado. No soy quién para contradecirlas.

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